En un amanecer, en el año 399 a. C., entre los ciudadanos congregados en el ágora ateniense fueron escogidos por sorteo cerca dequinientos de ellos para juzgar ese mismo día a un ágrafo imperecedero,al viejo Socrates. Segun relata Platon, 281 de los jurados encontraronresponsable al maestro, mientras que 275 disentian de la condena; deser asi, evidentemente, medio apenas una estrecha diferencia que podriagenerar dudas del acierto de la decision o, cuando menos, parece indicarla subjetividad que la informaba. Bastaba persuadir de la inocencia delacusado a tres de los jueces que lo encontraron responsable para igualarel veredicto, lo que a juzgar por el numero de ellos, no seria un asuntodificil. Lo resuelto lo considero el sentenciado a muerte una injusticiade los hombres, mas no de las leyes. Aunque algunos de sus seguidores lecrearon la ilicita oportunidad de eludir su ejecucion, Socrates no quisofugarse; prefirio ser victima de una injusticia a realizarla. Evadir el resultado de un juicio al que se habia sometido sin que mediara la fuerzao la sorpresa le parecia injusto, motivo de verguenza y una conductaque no concordaba con sus discursos sobre la virtud. A pesar de estimarerrado el fallo, lo respeto para no restarles fuerza a las leyes de la polis,bajo cuyo amparo habia crecido y a las que no habia querido renunciardurante sus 70 años de vida.De los aspectos relevantes de este juicio, interesa subrayar que eljurado decidia sin deliberacion y en conciencia, despues de haber juradovotar de acuerdo con las leyes donde las hubiera, y en su defecto, lo masjustamente posible. Este postulado presupone, por un lado, que la leyno lo regulaba todo, y por otro, que los ciudadanos, quienes por azar seconvertian en jueces, tenian cierto sentido de justicia, el cual debia asistirlos para tomar la decision en lo que no dispusiera la ley.Con notable licencia puede estimarse que para acertar en su decision, el jurado asumia una postura racional del modo como se entiendelo hacen actualmente los jueces. Si fuera asi, cada uno de ellos tenia asu cargo, en la intimidad de su reflexion, determinar si existia ley sobreel punto que examinaba o si ante su ausencia se guiaba por lo justo
Ver más