Tras escapar del Atharav, Aria y sus amigos solo tendrán una oportunidad para impedir que el Dios del Fuego robe los Vestigios Originales. Para lograrlo y proteger a los suyos, deberán convertirse en los mismos monstruos que los persiguen. Aria y Killian consiguen estar más cerca que nunca tras superar la desconfianza por las mentiras que los alejaron. O eso creían. Porque un último secreto pondrá en juego todo lo que han construido, en medio de un mundo que se reduce a cenizas.
Aria lleva demasiado tiempo reprimiendo su instinto y ahora deberá tomar una decisión: ¿silenciarlo una última vez para mantenerlos a todos a salvo o seguir desentrañando la verdad que oculta la maldición? Haga lo que haga, Aria nunca volverá a ser la misma.