En aquestes pàgines, Berger afirma que resistim quan ens neguem a jutjar-nos amb els criteris dels nostres opressors. Quan refusem els valors de la manipulació. Quan refusem no nomes les condicions dels que ens oprimeixen, sinó tambe la historia tal com ells l'expliquen. La pitjor ocupació es tenir envats l'esperit i el pensament perque, quan es perd esperança, l'única cosa que queda es una "enteresa inextingible".
Ficha técnica
Traductor: Montse Basté
Editorial: Edicions de 1984
ISBN: 9788492440528
Idioma: Catalán
Número de páginas: 136
Tiempo de lectura:
3h 9m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 01/01/2010
Año de edición: 2010
Plaza de edición: Barcelona
Colección:
Temps maleïts
Temps maleïts
Número: 32
Alto: 20.0 cm
Ancho: 13.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por John Berger
No es fácil calificar a alguien como John Berger (1926-2017): historiador del arte, novelista, poeta, pintor y periodista, fue, por encima de todo, escritor, así como una de las voces críticas más influyentes y originales del mundo contemporáneo. A través de una prosa que brilló por su sensibilidad poética y su inquebrantable compromiso político, dedicó su vida a explorar las conexiones secretas entre el arte y la resistencia, la experiencia campesina y la modernidad, la vida, la sensualidad, la memoria y la muerte. Formado como pintor en la Central School of Arts de Londres, en 1962 abandonó Inglaterra para instalarse en un pequeño pueblo de los Alpes franceses, desde donde produjo una obra vasta y diversa que abarca novelas, poemas, ensayos, obras de teatro, películas, colaboraciones fotográficas y performances, y a través de la cual revolucionó nuestra forma de relacionarnos con la historia del arte y plasmó su compromiso con el campesinado europeo. Al fijar su mirada en la dignidad humana para convertirse, según sus propias palabras, en un «secretario de la muerte» que escarbaba en su archivo para rescatar historias del olvido y analizar el poder que las imágenes tienen sobre nosotros, Berger nos enseñó a ver con una profundidad y una empatía que siguen resultando imprescindibles.