En Cambio de hora, Jaime Clara convierte lo cotidiano en un territorio incierto. Con un estilo ágil y desenfadado, sin excesos ni maquillajes, estos cuentos parten de historias mínimas, afiladas, a veces situadas a mitad de camino entre la ficción y el periodismo, donde una escena breve o un gesto revelan mucho más de lo que parece. Una canción, una hora exacta, una escena trivial bastan para alterar la realidad. Fiel a la estirpe de los cultores del cuento uruguayo, Clara entrega su quinto libro de relatos, en el que la sugerencia pesa más que la explicación y cada final deja una inquietud persistente