Nació en 1921. Estuvo en el frente y en la postguerra tuvo de todo. Jesuita desde el 45, leyó el Evangelio y se dedicó a los preferidos del Señor: hambrientos, enfermos de SIDA, drogadictos, “sin techo”, peregrinos “sin papeles” y presos. También intenta aprender y servir a niños con problemas y a viudas.