Entre Barcelona y Pera transcurren estos diarios "ciudad y campo", al ritmo de lo que ocurre: una conversación, una comida, el curso de la vida familiar. Las anotaciones se detienen en escenas mínimas, escritas con humor y una aparente levedad. Sin embargo, en ese fluir se entremezclan episodios que lo alteran y dejan ver la inquietud por la enfermedad, el quebranto de los vínculos y el peso, cada vez mayor, del recuerdo. Estas páginas acaban perfilando un modo de atender a lo que sucede y a lo que se pierde, apartando lo que importa de lo insignificante en el curso de los días.