También para mí -escribió José Gaos- son la profesión docente y su objeto, la filo-sofía, meros modos de ejercitar una actividad y dar salida a un afecto: la de vivir y el del amor. Esas palabras, expresadas por quien fuera un maestro extraordinario y uno de los principales filósofos en nuestra lengua, encuentran cabal confirmación en los textos que aquí se reúnen, elaborados en 1958 en el marco de su seminario de filosofía moderna. En torno al tema de la vocación filosófica discurrieron algunos de sus más destacados alumnos, Ricardo Guerra, Alejandro Rossi, Emilio Uranga y Luis Villoro, en un suceso que se repite a lo largo del devenir de la filosofía y que la man-tiene viva: el encuentro de los discípulos con las doctrinas del maestro, en una discu-sión donde la crítica y la rebeldía son el más justo reconocimiento de su grandeza.