¿Qué es realmente la radiactividad y por qué, desde su descubrimiento, ha oscilado entre la fascinación y el miedo? ¿Cómo pasó de ser un fenómeno apenas comprendido a integrarse en la medicina, la industria o la investigación científica? ¿De qué manera sigue formando parte de nuestra vida cotidiana? Desde los trabajos pioneros de Marie Curie y otros investigadores a finales del siglo xix, la radiactividad abrió un campo nuevo que transformó profundamente la ciencia y la tecnología. Su desarrollo permitió avances decisivos en el diagnóstico y tratamiento médico, impulsó aplicaciones industriales clave y modificó la forma de producir energía o analizar materiales. Al mismo tiempo, reveló riesgos desconocidos y obligó a replantear la relación entre conocimiento científico, seguridad y responsabilidad. La historia de la radiactividad es también la historia de cómo las sociedades aprendieron no siempre a tiempo a manejar un fenómeno tan poderoso como peligroso. Ese aprendizaje estuvo marcado por errores, entusiasmos excesivos y la necesidad de establecer límites y sistemas de control. Hoy, la radiactividad no se limita a laboratorios o centrales nucleares. Está presente en hospitales, controles de seguridad, métodos de datación o investigación forense. Conocer cómo llegó hasta ahí permite entender mejor una parte esencial del mundo tecnológico en el que vivimos.