La púa de rastrillo reúne once cuentos que recorren la obra de Caterina Albert y termina con el monólogo dramático La infanticida, su carta de presentación al público, vetado por el mismo jurado que lo había premiado al descubrirse que había sido escrito por una mujer. Este primer contacto la llevó a asumir el pseudónimo de Víctor Catalá para explorar la sombra con absoluta libertad y construir los destinos humanos, especialmente los femeninos, sobre el hilo de la violencia.
Ficha técnica
Traductor: Nicole D Amonville Alegría
Editorial: Club Editor
ISBN: 9788473293150
Idioma: Castellano
Número de páginas: 320
Tiempo de lectura:
7h 36m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 23/07/2021
Año de edición: 2021
Plaza de edición: Barcelona
Colección:
La Montaña Pelada
La Montaña Pelada
Número: 11
Alto: 20.5 cm
Ancho: 14.0 cm
Grueso: 2.1 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Víctor Català
Caterina Albert i Paradís nace en 1869 en L’Escala, Girona, en el seno de una acomodada familia de propietarios rurales. En vez de resignarse al destino previsible para las mujeres de la época (matrimonio y maternidad), nunca se casó y se entregó a actividades artísticas como la pintura, la lectura y la escritura. Con el monólogo teatral La infanticida ganó los Juegos Florales de Olot en 1898. No obstante, la inmoralidad que se le imputaba a la obra unido a la revelación de que tras el seudónimo masculino Virgili d’Alacseal se escondía una mujer, hizo que el jurado le retirara el galardón. A partir de entonces, Caterina adoptó el seudónimo de Víctor Català —que ya nunca abandonaría— para firmar todos sus textos. La publicación de Dramas rurales (1902) abrió su época dorada como escritora, que culminaría con su obra maestra Soledad (1905), considerada una cumbre de las letras catalanas. Pese al éxito internacional que alcanza con esta novela, las constantes críticas de los novecentistas llevaron a Albert a trece años de silencio, un silencio que terminó con Un film (3000 metros) (1926) y tres volúmenes de cuentos. La guerra civil vuelve a interrumpir su producción literaria casi veinte años hasta la publicación de Retablo (1944), seguida de las que serán sus últimas obras. Caterina Albert muere a principios de 1966, pero Víctor Català, su inconformista, vehemente y, por encima de todo, libre alter ego literario está más vivo que nunca.