La tiranía de la minoría disecciona la estrategia política de las elites de instrumentalizar las luchas identitarias para subvertir, disolver y redirigir la lucha de clases en una guerra cultural entre oprimidos. Nadie puede negar que la política de la identidad ha traído avances claros, y es que más representación social en la esfera pública nos acerca a una sociedad más justa en ciertos aspectos. Sin embargo, Sarkar argumenta que desde hace tiempo se ha perdido la perspectiva anticapitalista, y que parece que el objetivo ya no sea derribar un sistema injusto y jerárquico, sino estar mejor representados. Esta forma de política identitaria individualizada y liberal ha ido ganando peso y ha allanado el terreno para que las elites puedan presentarlas como luchas propias de unas minorías que quieren imponer su agenda. Este relato, instigado a traves de medios, opinólogos y políticos, ha degenerado en una competición para ver quien acumula mayores opresiones o quien se sitúa en la intersección más vulnerable. Es cierto que hoy hay mayor conciencia y sensibilidad sobre el lenguaje que usamos para describir las identidades minoritarias. Pero no es suficiente: mientras la desigualdad económica no deja de crecer es urgente superar una epoca marcada por la desesperación y el cinismo p