Hoy es un día perfecto para echarse una siesta a la sombra de un manzano. Aunque, claro, se podrían hacer otras cosas con esas manzanas que caen a tu alrededor, ¿no? Tartas, compotas, mermeladas. Se podrían comprar otros árboles o hacercamisetas, bolis, llaveros...
Así nos haríamos ricos e ¡incluso famosos! ¿Tu qué preferirías?
Barroux nos trae un cuento que nos enseña, tanto a niños como adultos, que la verdadera riqueza no siempre es material y a saber disfrutar del momento presente.