A partir de los dieciocho años, escapando de una infancia en las que se sintió cautiva, esta mujer libre, acechada por la locura, prendada de la vida y de los hombres, vivió en París, Estambul, Berlín y Zúrich, donde murió de cáncer. Desplazamientos centelleantes que seguían la estela de sus caprichos, sus lecturas, sus amores o su necesidad de emancipación y descubrimiento. Pero una sombra la amenaza: diagnosticada maniacodepresiva, es internada y sometida a tratamientos de electroshock. En este texto repasa su infancia, el exilio, su desprecio por el conformismo y la humillación de los hospitales. Y redime su destino gracias a la búsqueda de un amor que alcance el infinito y transporte la vida hacia el futuro, de un destello que irradie y temple las frías noches de su infancia.
Ficha técnica
Traductor: Rafael Carpintero Ortega
Editorial: Errata Naturae Editores
ISBN: 9788419158031
Idioma: Castellano
Título original:
Çocukluğun Soğuk Geceleri
Çocukluğun Soğuk Geceleri
Número de páginas: 104
Tiempo de lectura:
2h 23m
Encuadernación: Tapa dura
Fecha de lanzamiento: 02/05/2022
Año de edición: 2022
Plaza de edición: Es
Colección:
El Pasaje de los Panoramas
El Pasaje de los Panoramas
Alto: 21.5 cm
Ancho: 14.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Tezer Özlü
TEZER ÖZLÜ (Kütahya, 1942 – Zúrich, 1986) pasó su primera infancia en dos pequeñas ciudades donde sus padres, profesores, estaban destinados. En 1950, su hermano mayor Demir (que más tarde se convertiría en uno de los escritores más brillantes de la generación de los cincuenta) se marcha a estudiar a Estambul. Poco a poco, toda la familia le seguirá. Tezer llega a la metrópolis con diez años; el abandono del campo y sus estudios en el instituto austriaco de la ciudad, el Sankt Georg, suponen un traumático cambio para ella y la hacen en extremo consciente de lo incongruente de su situación: es una niña turca educada en una tierra de tradición musulmana, pero según los principios laicos establecidos por Atatürk, y escolarizada en un centro de normas prusianas dirigido por monjas católicas. Se refugia entonces en la literatura (lee muy pronto a Dostoievski, Chejov, Tolstói, Zola, Camus, Goethe o Rilke) y en su nueva lengua: el alemán. No en vano, escribe sus primeros textos en turco, pero los traduce ella misma, y más tarde publica directamente en alemán. Entre 1967 y 1972 es internada en varias ocasiones en hospitales psiquiátricos, una fractura extrema de la que sólo escapa por su tenacidad. El nacimiento de su hija Deniz la ayudará a mantenerse firme. La publicación de «Las frías noches de la infancia», en 1980, causó revuelo y admiración.