Maya tiene una imaginación desenfrenada. Pero Chopo, el gigantesco dinosaurio rosa y azul que encuentra durante una tormenta, no es una fantasía: tambien lo ve Eli, su mejor amigo. Y será justamente Chopo el que acompañará a Maya y a Eli a la ciudad, cuando la niña descubra que su padre va a ir a vivir allí, y comprenda que solo ella puede llevarlo de vuelta a casa. Porque Maya está segura de una cosa: es importante proteger por todos los medios aquello que queremos.