Benito Pérez Galdós (1843-1920) fue un hombre de gran cultura y vitalidad, ávido lector de literatura inglesa y francesa de su época y amante de las artes. A pesar de que su obra narrativa se enmarca tradicionalmente en el realismo, Galdós superó este esquema y, como antes hiciera Cervantes, creó vidas y mundos de ficción en los que lo irreal se muestra en perpetuo conflicto entre la razón y el corazón. Su gran maestría en la descripción de las costumbres de la época y su facilidad para ahondar en las vicisitudes del alma humana tienen en Miau uno de sus mejores exponentes. En esta obra, Galdós relata las distintas formas en que el individuo puede amoldarse o vivir en desajuste con las normas de la sociedad burguesa, a través del descenso a los infiernos de la burocracia del funcionario Ramón Villamil, despedido poco antes de poder disfrutar de su jubilación. Sin recursos económicos, sin apoyo del Estado y abandonado por todos, Galdós insinúa que la única posibilidad de salvación de su personaje está en sí mismo, en sus sentimientos y en su espiritualidad. Germán Gullón y Heilette van Ree, responsables de la edición, reivindican en ella la absoluta modernidad de Galdós.
Ficha técnica
Editorial: Espasa Libros, S.L.U.
ISBN: 9788423974702
Idioma: Castellano
Número de páginas: 416
Tiempo de lectura:
9h 55m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 31/05/1999
Año de edición: 2000
Plaza de edición: Madrid
Colección:
Coleccion Austral (Nueva)
Coleccion Austral (Nueva)
Número: 000470
Alto: 18.0 cm
Ancho: 12.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Benito Pérez Galdós
Las Palmas, (1843-1920). Benito Pérez Galdós, novelista y dramaturgo, ha sido considerado uno de los escritores españoles más representativos del siglo XIX. Su estancia en Madrid, donde estudió Derecho, le permitió comenzar a realizar colaboraciones en revistas y frecuentar los ambientes literarios de la época. Sus obras, de un nítido realismo, fueron un reflejo de su preocupación por los problemas políticos y sociales del momento. Gran observador, su genial intuición le permitió plasmar fielmente las atmósferas de los ambientes y los retratos de lugares y de personajes.