Nunca imaginé escribir un libro sobre mí, pero nace del dolor silenciado, del cansancio, el miedo y la sensación de estar perdida. Sobrevivir a ser adolescente es una historia real, escrita para comprenderme, sanar y acompañar a quienes también se sienten rotos. Hablo del trastorno, la ansiedad, el control y la soledad, pero también de la esperanza. No ofrezco respuestas mágicas, solo mi voz. Sentir mucho no es un defecto: es estar viva, y no estar bien también está bien.