Las tres obras dramáticas que se publican en este volumen tienen como tema principal la guerra civil española. La primera de ellas –«Tanto tienes cuanto esperas»– critica la denominación de «cruzada» que el bando nacional quiso otorgar a la guerra civil española y aboga por la separación del poder político y religioso, como defendió Santa Catalina de Siena en su época. Por su parte, «La hija de Dios» nos traslada al verano de 1936 e invita al lector a tomar partido contra los enemigos del pueblo en un conflicto más cruel que el protagonizado por Hécuba, reina legendaria de Troya. Por último, «La niña guerrillera» se ambienta en los años posteriores a la II Guerra Mundial, imaginando en la lucha de los maquis un desenlace más esperanzador para quienes sucesivamente van recogiendo el testigo de la doncella que fue a la guerra y de la protagonista bergaminiana. Bergamín utiliza textos de obras anteriores –cartas, tragedias, romances– y mezcla prosa y verso para actualizar una guerra que vivió en primera persona, pero que contiene una gran carga histórica y literaria.
Ficha técnica
Editorial: Editorial Renacimiento
ISBN: 9791387939748
Idioma: Castellano
Número de páginas: 300
Tiempo de lectura:
7h 7m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 13/04/2026
Año de edición: 2026
Plaza de edición: Sevilla
Colección:
Biblioteca del Exilio
Biblioteca del Exilio
Número: 81
Alto: 21.0 cm
Ancho: 15.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por José Bergamín
(1895-1983) fue poeta, aforista, ensayista, editor, articulista y dramaturgo. Editor de la revista católica, de título nietzscheano, Cruz y Raya (1933-1936), presidente de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura y agregado cultural de la Embajada de España en Francia durante la Guerra Civil, fue nombrado presidente de la Junta de Cultura Española en 1939 y, ya en México, dirigió la editorial Séneca. Posteriormente viviría en Venezuela, Uruguay y Francia. Bergamín regresó a España en 1958, para ser de nuevo expulsado en 1963. Es entonces cuando pierde la nacionalidad española y, en sus propias palabras, se convierte de modo oficial en un fantasma. En 1970 vuelve a España, donde acompañará críticamente los acontecimientos políticos y la restauración de la Monarquía antes de ser enterrado en Hondarribia en 1983.