En la Serie "Conocer al-Andalus" no podía faltar el califa omeya Abderramán III (891-961), una de las personalidades más relevantes de la cultura andaluza. Con él, la dinastía Omeya alcanzó su mayor esplendor y refinamiento, no solo en el mundo medieval europeo, sino también en todo el ámbito musulmán. El califa consigue pacificar los territorios de Al-Andalus con sus éxitos militares y hace de Córdoba un centro de cultura, descrita por los cronistas de la época como Joya brillante del mundo, ciudad nueva y magnífica, orgullosa de su fuerza, celebrada por sus delicias, resplandeciente por la plena posesión de todos los bienes. Muy cerca de Córdoba, Abderramán III construyó la ciudad palatina de Madinat al-Zahra, el proyecto urbano y arquitectónico más importante de su reinado, terminado por su hijo al-Hakam II.
Al-Mutamid (1039-1095) el rey poeta, vivió una época convulsa, llena de conflictos con los cristianos y de luchas con los otros reyes de taifas. Sin embargo, nunca antes en la historia de A-Andalus florecio de manera tan brillante la poesia como durante su reinado. Con el paso del tiempo, Al-Mutamid se convirtio en un heroe de leyenda que sirvio de inspiracion a la literatura. Como si fuera un personaje de novela, descubrimos en su historia el amor hacia su esposa Itimad, la traicion de su mejor amigo y primer ministro Ibn Ammar, el dolor por la muerte de sus hijos y, de vbroche final del drama el asedio de los Almoravides a Sevilla con la consiguiente perdida de su reino. Al-Mutamid estuvo desterrado en Agmat (Marruecos), donde vivio pobre y encadenado hasta su muerte, añorando siempre su amada Sevilla. Su unico consuelo fue la poesia, escribiendo sus mejores poemas en la carcel africana.