Para entender el carácter dominante de un Occidente codicioso y carente de empatía, habremos de remontarnos al descubrimiento de América, acontecimiento que marcó para siempre el sino del Viejo Mundo, donde enfermas convicciones nos arrastran a vivir una prolongada sucesion de fatidicos acontecimientos: conquistadores, piratas, buscavidas y extraterrestres, tejen una historia cargada de humor que pretende caricaturizar el aberrante resultado de nuestra conquista.