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Cantera Ortiz De Urbina, J., Ramón Trives, F., Heras Díez, F.Uno de los puntos que más desorientan en el lento aprendizaje de la traducción es el de los llamados "falsos amigos". Son términos que no son lo que parecen, ni parecen lo que son. Su similitud (aparente) en las dos lenguas tranquiliza al traductor. Este, confiado, no ve la trampa. A veces la trampa puede ser mortal. Los falsos amigos son los verdaderos enemigos del traductor porque constituyen la negacion misma de su trabajo. Aquellos confunden los conceptos: el traductor debe conocer y respetar el significado exacto de las palabras. Aquellos utilizan el significante como mascara: el traductor debe desenmascarar el mensaje, liberarlo de las contingencias de su expresion para reformarlo a su vez y darle vida en otra lengua. Aquellos crean confusion: la magnifica labor del traductor consiste en crear (o al menos transmitir) significado.