Cinco hombres, cinco soldados que defendieron a un gobierno legítimo, atacado por unos militares rebeldes que destruyeron el país y lo llevaron a la represión y la miseria. Estos hombres al finalizar la guerra se encontraban en Valencia. Al enterarse de que los compañeros que se entregaban eran fusilados o enviados a campos de trabajos forzados, decidieron irse a Andalucía, su lugar de nacimiento y llegar hasta la serranía gaditana. Allí fueron perseguidos y acusados de bandoleros asesinos aunque ellos sólo fueron maquis.
En la residencia de un precioso pueblo malagueño, vive Cristóbal, hombre de pocas palabras, ojos límpidos y una sonrisa para todo el mundo. Nadie sabe de dónde es ni si tiene familia. Cierta mañana la enfermera de turno lo encontro muerto, se habia ido tal y como habia vivido en aquella residencia, con su sonrisa caracteristica. Recogiendo sus objetos personales la enfermera encontro una carpeta desgastada con varios cuadernos escritos con letra casi ilegible. Como no habia familiares a quien devolver aquellos objetos, con permiso de la direccion, la enfermera decide quedarse con ellos Es aqui donde empieza la apasionante y triste historia de Cristobal, que llego a mi, gracias a alguien que supo apreciarlo en vida y quiso honrarlo en su muerte.
La escuela se había quedado vacía, sólo ella, ocupando el primer pupitre, y yo en la cuarta fila, bueno en la última, pues la escuela no daba para más. Ella se levantó, me miró sonriente y vino hacia mi contoneando su maravilloso cuerpo. Sin perder su sonrisa, se sento a mi lado y con su brazo izquierdo rodeo mi cuerpo. Lentamente, recreandose con mi cara de asombro, fue acercando sus labios hacia mi boca, que se habia quedado seca solo con verla venir. -- Sus deliciosos labios rozaban mi boca, levemente, cuando un golpe en el hombro me hizo levantar la cabeza y alli estaba Don Bartolo, el maestro, alto, seco y con esa cara en la que yo nunca vi una sonrisa. Levanto la regla que parecia la prolongacion de su seco y largo brazo, y descargo otro golpe sobre mi hombro.
En un pequeño pueblo de la serranía de Cádiz, en el verano de 1936, se inicia esta historia en la que la tranquilidad de la convivencia se verá sacudida por atroces acontecimientos que quedarán marcados para siempre en la memoria de sus habitantes. La historia de amor entre Eulogio y Eva Maria nos introduce en la vida de otros personajes que viviran las consecuencias de un destino cruel, un destino que nadie era capaz de imaginar.
En la residencia de un precioso pueblo malagueño, vive Cristóbal, hombre de pocas palabras, ojos límpidos y una sonrisa para todo el mundo. Nadie sabe de dónde es ni si tiene familia. Cierta mañana la enfermera de turno lo encontro muerto, se habia ido tal y como habia vivido en aquella residencia, con su sonrisa caracteristica. Recogiendo sus objetos personales la enfermera encontro una carpeta desgastada con varios cuadernos escritos con letra casi ilegible. Como no habia familiares a quien devolver aquellos objetos, con permiso de la direccion, la enfermera decide quedarse con ellos Es aqui donde empieza la apasionante y triste historia de Cristobal, que llego a mi, gracias a alguien que supo apreciarlo en vida y quiso honrarlo en su muerte.