Diez años como esclavo sexual en un burdel turco dejaron a lord Valentin Sokorvsky con un apetito insaciable por el sexo. Ahora ha llegado la hora de contraer matrimonio, pero encontrar una mujer que pueda satisfacer sus deseos lujuriosos resulta ser todo un desafio, hasta que conoce a Sara. A partir de ese momento lo unico en lo que puede pensar es en tenerla acostada bajo su cuerpo duro como una roca, rogandole que la pruebe y la toque Sara Harrison sabe que deberia sentirse espantada y escandalizada por las insinuaciones descaradas de lord Sokorvsky pero, en cambio, en el fondo se siente excitada por este hombre sensual y seductor. Dado que bajo su apariencia tranquila y sosegada hay una mujer desenfrenada que anhela las caricias intimas de un hombre, se siente muy deseosa de que la eduquen en el arte de la sensualidad, para recibir y dar placer, para sucumbir ante un deseo salvaje que no conoce limites