Este texto, uno de los más enigmáticos libros apócrifos del Antiguo Testamento, fue muy conocido y venerado en los primeros siglos del cristianismo y por Padres de la Iglesia como Ireneo, Orígenes o Tertuliano, pero a finales del siglo IV ya fue considerado heretico y condenado por la ortodoxia, hasta que se convirtio en un libro maldito.Prologo de R.A. Gilbert.