Tras varios años de trabajo se ofrecen al lector un conjunto de esfuerzos cuya cohesión fundamental proviene, no sólo de ser resultado de una investigación planificada, sino sobre todo de la constatacion por parte de los autores de una conclusion comun: la investigacion cientifica compone un objeto juridico extremadamente dificil. Tanto mas cuanto que la relativa carencia de estudios pudiera llevar a pensar que se trata de un espacio iusfundamental escasamente problematico.La experiencia de estos años de trabajo colectivo nos ha convencido a todos nosotros de encontrarnos ante un objeto de estudio dificultoso. Hasta el punto de habernos dejado con la pregunta ?que queda sin respuesta, como las buenas preguntas? sobre las autenticas causas de la relativa desatencion que los juristas prestamos a un derecho que se ha ido colocando sigilosamente en el centro de los procesos mas relevantes de las sociedades avanzadas.La actividad investigadora nos ha situado ante enormes dificultades conceptuales. Nos hemos encontrado ante una investigacion que exige precisiones analiticas extremadamente sutiles, al menos cuando los juristas tenemos que configurarla como objeto de derecho. Y se encuentra ademas ?en su normal desenvolvimiento? enojosamente asociada a otras actividades proximas; pero distintas. En contra de lo que pueda parecer a simple vista, la investigacion cientifica no debe identificarse, aunque sea a veces vecina y hasta compañera, con la practica de la reflexion intelectual mas o menos intima o personal.Investigar es otra cosa. Actualmente es una actividad de gran relevancia juridica. Y no solo en aspectos mas llamativos como los biomedicos, de los que tambien tratamos en estas paginas; ni tampoco, con ser muy relevantes, debe reducirse a los derechos patrimoniales surgidos al calor de descubrimientos y hallazgos.