Nana para despertar a un amante y Matrioska son dos textos de una extraordinaria fuerza dramática que se internan en el universo femenino de una forma reveladora. El poema dramático Nana para despertar a un amante es una obra maestra del monologo: Estamos ante una verdadera partitura cuyo motivo central es una mujer que ` vela a su amante en coma. Esteticamente audaz por el amalgamamiento de tres elementos de mixtura dificil (tragedia; humor y lirismo), ha sido calificada por el ilustre hispanista critico Rodolfo Cardona de tour de force linguistico tematico y teatral (...) No creo que en los ultimos 20 años, y tat ves haya que re remontarse mas atras, se haya ofrecido un vehiculo mas, atractivo a una buena actriz que esta Nana para despertar a un amante.
Hasta que la boda nos separe es una obra ecléctica. Hay una fusión de estéticas: las viejas, de profundidad y carpintería, y las nuevas, basadas en el lenguaje; un cóctel de diferentes estratos de humor, desde el mas excelso de la gregueria hasta el comico del vodevil, y finalmente un repertorio de personajes de la mas variopinta ascendencia: novelescos (Natasha), dramaticos (Ramon), costumbristas (Seña Brigi) o propios del comic (EL P.S.). Y todo convocado con eficacia en una mezcla bien hecha, que tiene poco de cada cosa y donde nada chirria (Eva Vallines, actriz). Sobre Hasta que la boda nos separe han dicho: Atrapa desde la primera pagina y hay algunas escenas soberbias, entre ellas la del crucigrama. Esta muy bien escrita, pero lo que mas me ha llamado la atencion es lo bien construida que esta: no parece obra de un autor primerizo (Jeronimo Lopez Mozo, premio Nacional de Literatura Dramatica 1998). Este texto, que tiene una de las escenas mas bonitas que he leido de amor, de amor que pasa de lo espiritual a lo fisico, es perfectamente apto para el consumo del lector (Fernando Herrero, escritor y critico teatral).