El Testamento de los doce patriarcas hijos de Jacob es una obra considerada apócrifa de carácter ético-religioso que se atribuye a los doce hijos de Jacob, los patriarcas fundadores de las tribus de Israel. La obra esta compuesta por doce secciones, una para cada hijo de Jacob: Ruben, Simeon, Levi, Juda, Isacar, Zabulon, Dan, Neftali, Gad, Aser, Jose y Benjamin. En cada testamento, el patriarca respectivo ya anciano y proximo a la muerte convoca a sus hijos y les transmite una serie de exhortaciones, confesiones personales, advertencias, consejos morales y, en algunos casos, profecias acerca del futuro de su tribu y del pueblo de Israel en general. Uno de los rasgos mas destacados de esta obra es su fuerte contenido etico. Cada patriarca relata sus experiencias de vida, incluyendo pecados cometidos y lecciones aprendidas, con el objetivo de dejar a sus descendientes un legado de sabiduria moral. Temas como la castidad, la humildad, la justicia, la misericordia, el perdon, la obediencia a Dios y el rechazo de la idolatria se repiten a lo largo de los testamentos. Tambien se subraya con frecuencia la lucha espiritual entre el bien y el mal, representada como una batalla entre dos espiritus que influyen en el corazon humano.