El siglo XVI, período de transcendentales descubrimientos de continentes, cordilleras, mares y océanos, es, sin duda alguna, el siglo de la experiencia. Ramas del saber como la cosmografía, la medicina o la botanica, integradas en el vasto campo de la filosofia natural, fueron profundamente revitalizadas por el empuje y la osadia de un nuevo tipo de sabio, viajero y navegante, que, al decir de Gomara, lograron vencer definitivamente espantajos de los antiguos como la inhabitabilidad de las zonas torridas y polares, casi un dogma de la filosofia aristotelica. Mientras que el impacto de los descubrimientos ultramarinos en la filosofia natural ha sido estudiado por una rica y abundante historiografia, sabemos poco sobre la forma en la que otro tipo de descubrimientos -de pueblos, costumbres, practicas y criterios morales radicalmente distintos a los europeos- afecto a saberes normativos como el derecho, la moral y la teologia. Analizando fuentes epocales como cursos de artes, pareceres juridicos, manuales de parrocos y confesores, catecismos, tratados de moral mercantil o relecciones sobre los llamados asuntos de Indias, este libro se concentra, por un lado, en estudiar la forma en la que los descubrimientos contribuyeron a la proliferacion de dudas y de un grado de incerteza nunca visto en el pensamiento juridico y la teologia moral. La investigacion realizada presenta, a su vez, una parte sustancial del amplio abanico de estrategias adoptabas por un grupo representativo de sabios del Virreinato de Nueva España con el fin de seleccionar las costumbres prehispanicas consideradas encomiables o admisibles y lograr, a su vez, traducir y adaptar a los contextos locales el importante patrimonio normativo del llamado ius commune y la moral cristiana. Considerada ya por Las Casas y otros testimonios del siglo XVI como la region del Imperio en la que los colonizadores hispanos habian podido alcanzar mayores cuotas de exito en sus propositos evangelizadores, de dominacion politica y aprovechamiento economico, el virreinato novohispano destaca por la originalidad teorica y tenacidad practica que distinguio a sus maestros de colegios y Universidades, formadores de misioneros y confesores (Alonso de la Vera Cruz, Tomas de Mercado), obispos u oidores de las Audiencias regias (Vasco de Quiroga, Juan de Zumarraga, Alonso de Zorita). El libro El siglo de la experiencia profundiza en el componente empirico de las obras mas representativas de estos sabios novohispanos y perfila sus trayectorias academicas y profesionales. Sobreponiendose a barreras epocales como un origen humilde, la falta de lazos directos con la Corte o el importante peso de las autoridades tradicionales en muchos campos del saber, estos escolasticos de transicion lograron sacar provecho de su destierro en ultramar. Empoderandose gracias a una experiencia paciente y trabajosamente adquirida, se convirtieron en figuras imprescindibles para la administracion de un vasto y complejo Imperio y lograron hacer prevalecer, con frecuencia, sus mesurados criterios normativos, derivados de conocimientos adquiridos sobre el terreno, frente a posiciones homogeneizadoras derivadas de una erudicion libresca tradicional.
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