Con su negocio de limpieza en horas bajas tras la estampida de clientes hacia sus mansiones de verano, Georgie decide reinventarse como acompañante en cenas y bailes. Pero su nueva ocupación se presta a malentendidos y acaba llevándola ante el subcomisario Rollins de Scotland Yard, quien la insta a regresar a Escocia para evitar un escándalo y, de paso, asumir una misión secreta. El retorno a Rannoch implica soportar a su hermano y a su irritante cuñada, al tiempo que intenta impedir que Wallis Simpson conquiste al príncipe de Gales, evitar que la caza del urogallo termine en tragedia y manejar sus sentimientos por Darcy. ¿Demasiado trabajo para una espía aficionada?