Nos encontramos ante una muestra certera de lo que significa la agilidad del periodista al servicio del relato de la realidad: son reales las anécdotas y reales los lugares donde ocurren, lo que aumenta el dramatismo de cada historia. Manuel Chaves escribió A sangre y fuego desde el exilio, pero con la mirada de quien padece, aún en la distancia, el horror de un enfrentamiento que dio lugar a los odios más disparatados y al desgarramiento de un país entero. Por todo ello, esta obra reclama hoy un lugar de honor en las letras españolas. La inteligencia, la lucidez y la capacidad para estremecer le avalan.
Ficha técnica
Editorial: Espasa Libros, S.L.U.
ISBN: 9788423926398
Idioma: Castellano
Número de páginas: 256
Tiempo de lectura:
6h 3m
Encuadernación: Tapa blanda
Año de edición: 2001
Plaza de edición: Madrid
Colección:
Espasa Relecturas
Espasa Relecturas
Alto: 22.0 cm
Ancho: 15.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Manuel Chaves Nogales
Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1944) es hoy una de las referencias de la literatura y el periodismo español del siglo XX. En 1921, justo mientras dejaba preparada la publicación de este su primer libro, La ciudad, precisamente dedicado a escudriñar el alma difícil de su ciudad natal, marchó a Madrid, con escala en Córdoba, para hacer carrera en el cambiante mundo del periodismo. Como redactor jefe de El Heraldo y director de Ahora se convirtió en la referencia más avanzada del periodismo en la época de la República, llegando a ser contertulio del presidente Azaña. En esos años conquista la cima periodística con sus grandes reportajes denuncia sobre la Rusia bolchevique y los regímenes fascistas. Su obra literaria, entre el periodismo y la novela, dejó varios libros fascinantes de tema ruso: La vuelta a Europa en avión, La bolchevique enamorada, Lo que ha quedado del imperio de los zares y El maestro Juan Martínez que estaba allí. Y en 1935 conquista un enorme éxito editorial con su archiconocida serie periodística sobre Juan Belmonte en La Estampa y La Nación, que sería publicada en forma de libro y le daría fama internacional. Con la guerra tuvo que abandonar España y, tras un periodo en París, del que surge buena parte de su libro La agonía de Francia (1941), se instala en Londres donde seguirá desarrollando una labor periodística internacional de primera fila. En el clima de exilio y guerra, con la salud muy desmejorada, una desafortunada intervención quirúrgica le produjo la muerte mientras preparaba un libro con los testimonios de refugiados de la ocupación alemana.