AION es el dios del tiempo eterno, cíclico, sin principio ni fin. Tambien es el nombre elegido por la empresa pionera en ofrecer la inmortalidad mediante la creación de clones digitales. Recopilan datos, vigilan la intimidad de sus usuarios, analizan sus interacciones, rastrean su pasado y, con ello, construyen una replica personalizada: un chatbot indistinguible de un ser humano. Coral, periodista esceptica, empieza a investigarlos cuando su madre, Adela, se convierte en su primera clienta. ¿Es un avance revolucionario o una sofisticada estafa emocional? ¿Puede una IA capturar la esencia de una persona? ¿A que precio? ¿Cuánto pagarías por hablar con alguien que ya no está? ¿Quien pone los límites cuando la tecnología convierte el duelo en un producto?