Miguel Hernández ha sido reconocido como uno de los grandes poetas y dramaturgos del siglo XX gracias a la autenticidad y al simbolismo presente en sus versos, siendo además patente el compromiso social y político que en ellos late. La presente antología, Amor, muerte y vida, trata de acercar al público lector a la dilatada y diversa obra poética del autor. Para ello se han seleccionado poemas de Perito en lunas (1933), El rayo que no cesa (1936), Viento del pueblo (1937), El hombre acecha (1937-1938) y Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), tratando de ofrecer una visión global de la lírica hernandina.El recorrido trazado parte de sus primeros poemas, composiciones adornadas con grandilocuentes metáforas que describen la realidad que rodea a Hernández; para adentrarnos posteriormente en su universo simbólico, a través de la exploración de los límites del amor y del empleo de la palabra como herramienta de lucha social. Finalmente, sus últimos poemas nos muestran a un Hernández herido, vitalmente abatido por sus circunstancias personales y por las dificultades que atraviesa el pueblo español tras la victoria del franquismo. La muerte de Miguel Hernández truncó su carrera, pero sus versos mantienen vivo su recuerdo. Aquí dejamos su poesía, para que aquel que nació poeta entre todos los hombres siga estando presente.
Ficha técnica
Prologuista: Pablo Quintela
Editorial: Averso Poesía
ISBN: 9788412664003
Idioma: Castellano
Número de páginas: 148
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 13/01/2023
Año de edición: 2023
Plaza de edición: Es
Colección:
Colección Averso
Colección Averso
Alto: 19.0 cm
Ancho: 15.0 cm
Peso: 200.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Miguel Hernández
(Orihuela, 1910 - Alicante, 1942), poeta encuadrado en la Generación del 36 considerado por Dámaso Alonso como «genial epígono» de la generación del 27, vivió una infancia humilde como pastor de cabras, pero siempre sintió una atracción especial por los libros que le llevaron a acercarse a los autores clásicos del Siglo de Oro y a otros poetas como San Juan de la Cruz, Gabriel Miró, Paul Verlaine y Virgilio. Sus primeros poemarios, "Perito en lunas" (1933) y "El rayo que no cesa" (1936) le granjearon la amistad de personajes de la época como José María de Cossío, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda. Al acabar la Guerra Civil, en la que combatió en el bando republicano, fue encarcelado y, tras recorrer varias prisiones, murió enfermo de tuberculosis en la de Alicante.