¿Por que volver a pensar Antígona, de Sófocles, más de dos milenios despues de su escritura? Porque en ella todavía late una fuerza que ilumina el origen de lo etico-político en la Atenas antigua, pero tambien las tensiones de nuestro presente.En este libro, Ricardo Espinoza propone una lectura distinta: una Antígona dionisíaca que no se deja domesticar por Hegel ni por las lecturas de Butler, & x0017D;i& x0017E;ek, Lacan o Heidegger, sino que dialoga con Ariadna para mostrarnos que su gesto radical es, esencialmente, un movimiento: el baile.Antígona se revela como mediadora entre la distancia y la ligereza, entre lo trágico y lo vital, para recordarnos que lo político puede y debe estremecerse, y que solo aprendiendo de nuevo a bailar podremos habitar la polis en toda su contingencia y porosidad.