Sinopsis de CARTA DE AMOR (COMO UN SUPLICIO CHINO)
Fernando Arrabal nació en Melilla en 1932. Ha publicado doce novelas, cuatro centenares de libros de poesía (ilustrados por Dalí, Magritte, Amat, Picasso, Saura...), varios ensayos, libros de ajedrez. y su famosa Carta al General Franco en vida del dictador. Ha dirigido también siete largometrajes. Tras permanecer tres años en el grupo surrealista, Arrabal, junto con Topor y Jodorowsky, creó el movimiento pánico. Ha sido vinculado desde el postismo o los beatnik a diversos grupos renovadores contemporáneos. Fue premio nacional de «superdotados» a los diez años y Nadal de novela cuarenta después. Ha recibido el aplauso internacional por su obra (Gran Premio de Teatro de la Academia Francesa, el Nabokov de novela, el Espasa de ensayo, el Worlds Theater, el premio Alessandro Manzoni di Poesia etc.) Su teatro completo, en dos volúmenes de más de dos mil páginas, ha sido publicado en la Colección Clásicos Castellanos de Espasa. En el año 2001 recibió el Premio Nacional de Teatro por su obra El cementerio de automóviles dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente para el Centro dramático Nacional. El mismo director ha puesto en escena con gran éxito el monólogo Carta de amor, interpretado por María Jesús Valdés estrenado el 18 de enero de 2002 en la Sala de las Bóvedas del Museo Reina Sofía de Madrid. Tras dos años de éxito continúa su gira. En febrero de 2002 Libros del Innombrable publicó por primera vez en España Carta de amor (Como un suplicio chino). Hoy la editorial celebra con su autor el Premino Nacional de Literatura Dramática 2003 a esta obra. En homenaje a Fernando Arrabal se publica esta segunda edición.
Ficha técnica
Editorial: Libros del Innombrable
ISBN: 9788495399472
Idioma: Castellano
Número de páginas: 73
Tiempo de lectura:
1h 38m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 17/12/2003
Año de edición: 2003
Plaza de edición: Zaragoza
Alto: 17.0 cm
Ancho: 11.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Fernando Arrabal
Fernando Arrabal (Melilla, 1932) aprendió a leer y escribir en Ciudad Rodrigo. A los diez años fue Premio Nacional de «superdotados». El trágico destino de su padre marcará al autor —según Vicente Aleixandre—, «de una luz moral que está en la materia misma de su arte». A pesar de ser uno de los escritores más controvertidos, ha recibido el Nabokov internacional de novela, el Grand Prix de teatro, el Espasa de ensayo, el Wittgenstein de filosofía, el Mariano de Cavia de periodismo, el Alessandro Manzoni de poesía, el Pasolini de cine... En 1963 fundó, con Topor y Jodorowsky, el Movimiento Pánico. El Collège de ‘Pataphysique de París le nombró «trascendente sátrapa» en el año 2000, como en su día a Marcel Duchamp, Man Ray, Max Ernst, Simon Leys, Jean Baudrillard... Es el «único superviviente de los cuatro avatares de la modernidad» (Mel Gussow en The New York Times). Sus dos volúmenes de teatro (más de cuatro mil páginas) están editados en Clásicos Castellanos y en Everest. Ha dirigido siete largometrajes de «culto» (Variety), de los que se ha afirmado: «Arrabal es al cine lo que Rimbaud a la poesía» (R. Bruckberger en Le Monde). «Arrabal es el único escritor que editó una carta pública a Franco en vida del general. Muerto el caudillo, durante un año, con Carrillo, Pasionaria, Líster y El Campesino formó el quinteto a los que se impidió volver “por ser los más peligrosos”. Durante los últimos años de la dictadura toda su obra estuvo prohibida. Sin militar, ni siquiera en formaciones anarquistas, en 1967 fue juzgado y encalabozado en la cárcel de Carabanchel» (Jean-Marc Debenedetti en Poésie 1). En 2015 estrenó en el Teatro Español de Madrid su pieza teatral Pingüinas, con motivo del aniversario de la publicación de la segunda parte del Quijote, y en 2016 publicó El extravagante triunfo de Miguel de Cerbantes y William Shakespeare, como homenaje a sus admirados genios por su cuarto centenario. Ambas han sido publicadas por esta editorial. Le apasionan los poemas plásticos —una selección de los cuales se presentó en ARCO en 2017—, el ajedrez —del que es un gran experto— y el rigor matemático del «tohu bohu».