Sinopsis de COMENTARIO A LAS SENTENCIAS DE PEDRO LOMBARDO VOL III.1
La obra de Pedro Lombardo (ca. 1090-1160), objeto del Comentario de Santo Tomás, ofrece un capital patrístico bien ordenado, que el Aquinate sigue desarrollando y superando en la primera parte de este libro III en que comienza el tratamiento del retorno de lo creado a Dios. Se incluyen aquí las distinciones de la primera parte dedicada a La Encarnación del Verbo y la obra de la Redención (d1-d22) a la que seguirá, en una segunda parte, el tratamiento de Las virtudes en Cristo y en los fieles (d22-d44), pues sólo a través la redención, es decir, «cuando la naturaleza humana se haya unido a Dios mediante el misterio de la Encarnación», toda bondad creada y natural es capaz de retornar a su principio, de volver a su origen primigenio. El problema de la unidad en la persona de Cristo de dos naturalezas y sus consecuencias e implicaciones, no sólo es relevante a la hora de resolver las ambigüedades y errores que se plantean en la comprensión de la persona de Cristo, sino que también ofrecen interesantes aportaciones para una antropología, al plantear la relación y la diferencia entre persona y naturaleza humana.
Ficha técnica
Traductor: María Idoya Zorroza Huarte
Editorial: Eunsa. Ediciones Universidad de Navarra, S.A.
ISBN: 9788431329020
Idioma: Castellano
Número de páginas: 808
Tiempo de lectura:
19h 24m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 30/01/2013
Año de edición: 2013
Plaza de edición: Es
Alto: 24.0 cm
Ancho: 17.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Santo Tomás de Aquino
Tomás de Aquino nació en Nápoles (1225), Italia. Estudió en el monasterio de Montecasino y en la Universidad de Nápoles. En el año 1244 toma el hábito como dominico y conoce a Alberto Magno, con quien estudiará en Colonia. Posteriomente ejerce como maestro de teología en la Universidad de París, y en otras ciudades europeas. Autor de la Summa Theologica. Aunque era filósofo y teólogo, Tomás de Aquino tuvo gran repercusión en la psicología a causa de su énfasis en la importancia del libre albedrío. Aquino fue canonizado en el año 1323 y se convirtió en Santo Tomás. Según él, todo ser humano posee un alma inmortal, que no pertenece al mundo natural: transita por el mundo de la materia, pero no forma parte de él, y en consecuencia no está sujeta a la ley natural ni sometida a las causas y efectos. Si el libre albedrío es una realidad, ello resulta a la vez terrible y maravilloso. El 7 de marzo de 1274 murió en Fossanova.