CARMEN DUERTO. Me dedico al periodismo desde que tenía veinte años. Me matriculé en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid como trampolín para pedir trabajo de becaria en un periódico. Al no ser de familia de periodistas esa era la única forma de entrar, y fue difícil porque soy de la generación del baby boom, es decir, éramos muchos buscando y pocas sillas libres. A mí la carrera me aburría soberanamente y no me aportaba nada, bueno sí, al ser delegada de curso organizaba excursiones para ver los bolos que hacían por los pueblos nuestros compañeros de facultad que tenían grupos de música, en los ochenta había mucho movimiento. Eso estuvo bien. Hace dos décadas comencé a interesarme por las monarquías, lo que me ha llevado a escribir mucho sobre el tema, y, en los últimos años, el aparecer en el programa de televisión Sálvame ha dado una proyección a mi trabajo impensable hasta la fecha. Sí, el programa de más audiencia (y muchas veces denostado), con un público heterogéneo que representa a la España real y mayoritaria. Es muy interesante observar sus reacciones, muestran la realidad y eso para un periodista es oro. No me avergüenza reconocerlo, no soy de las que camuflan las revistas del corazón entre los libros de historia, porque he participado en programas de mucho prestigio, pero de poca audiencia. Sé a qué me enfrento y, a estas alturas de la vida mi lema es: «qué bello es vivir».
Rafael Salmerón nació en Madrid en 1972. Estudió Ciencias de la Educación e Ilustración y Diseño Gráfico. Comenzó su andadura en el mundo de la literatura infantil y juvenil como ilustrador, allá por el año 1994. Pero, desde el año 2001, dedica la mayor parte de su tiempo a escribir sus propias historias. Historias emocionantes, duras, divertidas, tristes, alegres. Historias de aventura, de amor, de guerra, de conflicto, de amistad, de denuncia y, sobre todo, de esperanza. Historias de vida, al fin y al cabo. Unas historias que quiere compartir con los lectores a través de las páginas de los libros que tanto disfruta escribiendo e ilustrando. Ha ganado el Premio Lazarillo de Creación Literaria en 2017 y ha sido incluido en la Lista de Honor del IBBY en 2020. En 2021 ganó el Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil con "La rama seca del cerezo", libro que en 2022 se alzó con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil que otorga en Ministerio de Cultura.