El relato fue la forma de expresión favorita de Horacio Quiroga, en la que destacó, y que en su caso fue directa y viva hasta la violencia. Una vez superadas ciertas influencias —especialmente de Poe, Maupassant o Kipling—, Quiroga consiguió acreditarse como uno de los narradores americanos más personales e intensos, con fuerte impacto sobre escritores posteriores como Cortázar o Piglia. La publicación de esta obra, largo tiempo descatalogada en España, supone la oportunidad para el lector peninsular de descubrir una joya poco conocida. El desierto (1924) consta de tres partes. En la primera se recogen dos relatos relacionados con la selva y el norte argentinos (en Misiones, cerca del Paraná), un tema casi obsesivo del autor. En la primera se recogen dos relatos de Misiones, cerca del Paraná. En la segunda, cuatro cuentos urbano-románticos, dos de los cuales con giros fantásticos que los alejan del patrón convencional. La última parte reúne cinco fábulas que exaltan el poder transformador de los sentimientos, sintetizando así un doble credo que emana de la obra quiroguiana: el amor humaniza y el odio embrutece.
Ficha técnica
Editorial: Medusa Books
ISBN: 9788419202147
Idioma: Castellano
Número de páginas: 168
Tiempo de lectura:
3h 56m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 04/09/2023
Año de edición: 2023
Plaza de edición: Montellà
Alto: 21.0 cm
Ancho: 13.0 cm
Grueso: 0.5 cm
Peso: 236.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Horacio Quiroga
Nació en Salto (Uruguay) el 31 de diciembre de 1879, y murió en Buenos Aires el 19 de febrero de 1937. Inició sus actividades de escritor con un libro de versos, Los arrecifes de coral. Es considerado como el maestro del cuento, por la atmósfera de alucinación, crimen, locura y estados delirantes que pueblan sus narraciones. En 1908 publicó su novela Historia de un amor turbio, y al año siguiente se instaló con su joven esposa en una finca precaria en sus tierras misioneras, desempeñando el cargo de Juez de paz y oficial del Registro Civil de San Ignacio.Un doctor le diagnosticó cáncer de estómago. Quiroga no dijo ni una palabra. Salió a dar una vuelta por la ciudad y esa misma medianoche se suicidó con cianuro.