El dinero de los demás es el alegato más contundente que se ha escrito jamás contra el poder de los bancos modernos y las gravísimas consecuencias de su crecimiento y expansión.Escrito a inicios de siglo por el que fuera juez del tribunal Supremo de Estados Unidos, el libro constituye un riguroso y a la vez didáctico análisis del papel del banquero y de los mecanismos de acumulación de poder económico. Pero es, ante todo, una denuncia del uso que de ese poder hacen los grandes bancos.Texto combativo, escrito para hacer frente con palabras e ideas a un rival de dimensiones colosales y poderes incomparables.Si la denuncia de Brandeis tenía sentido hace un siglo, hoy, con bancos millones de veces más grandes y poderosos, es la constatación de la sumisión del ciudadano ante el poder económico.
Ficha técnica
Traductor: José Luis Blanco Ruiz, Girbau Pedra
Editorial: Editorial Ariel
ISBN: 9788434401662
Idioma: Castellano
Número de páginas: 208
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 01/01/1994
Año de edición: 1994
Plaza de edición: Barcelona
Colección:
Ariel Economía
Ariel Economía
Alto: 22.9 cm
Ancho: 14.5 cm
Grueso: 1.3 cm
Peso: 340.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Louis D. Brandeis
Louis D. Brandeis, como abogado y más tarde juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Brandeis dedicó su vida a la conciliación entre el poder creciente del Estado y la defensa de las libertades individuales y la igualdad de oportunidades. Nació en Louisville, Kentucky, en 1856 y con veinte años se graduó por Harvard con la nota promedio más alta de la historia de la facultad. Empezó a ejercer en la ciudad de Boston y se hizo célebre por su defensa de las causas sociales. Entre sus logros se incluyen leyes a favor del derecho a la intimidad, contra el monopolio en la industria del ferrocarril o importantes avances en derechos laborales, llegando a ser catalogado por The Economist como «el Robin Hood del Derecho». En 1914 publicó El dinero de los demás, y dos años más tarde, fue nominado por Woodrow Wilson para juez del Alto Tribunal, cargo que ostentó hasta 1939, dos años antes de su fallecimiento. Según la opinión de reconocidos juristas, sus dictámenes son algunos de los alegatos más brillantes que se han hecho a favor de la libertad de expresión y la protección de la intimidad.