El fantasma de John Jago es una novela corta basada en hechos reales sobre los hermanos Jesse y Stephen Boorn, quienes fueron acusados de la desaparición de su cuñado Russell Crown en Vermont. Los sucesos de esta historia real guardan gran parecido con los de la novela. Philip Lefrank, abogado londinense, viaja a los Estados Unidos, por prescripción facultativa, y se instala en Morwick Farm, la granja de Isaac Meadowcraft, pariente de su madre. Allí descubre que las relaciones familiares no son tan idílicas como la granja en la que se aloja. Será testigo de la desaparición de John Jago, capataz de la granja, y la sospecha recaerá sobre los hermanos Ambrose y Silas Meadowcraft. Con la ayuda de la prima de ambos, Naomi Colebrook, tratará de descubrir qué ha sucedido con John Jago.
Ficha técnica
Traductor: Miguel Ángel Herranz
Editorial: Belvedere
ISBN: 9788494906367
Idioma: Castellano
Número de páginas: 104
Tiempo de lectura:
2h 23m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 16/06/2025
Año de edición: 2025
Plaza de edición: Colmenar Viejo
Alto: 22.1 cm
Ancho: 14.0 cm
Peso: 154.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Wilkie Collins
(8 de enero de 1824, Londres - 23 de septiembre de 1889, Londres) William Wilkie Collins fue un novelista, dramaturgo y ensayista inglés, iniciador de la novela de detectives. La primera obra de Collins fue una biografía de su padre, el pintor William Collins, un año después de su muerte, en 1848. A partir de ahí empezó a escribir ficción, y en 1851 conoció a Charles Dickens, con el que entabló una gran amistad que duró hasta la muerte de este último, basada en la mutua admiración y la colaboración.
Las personas que estudiaron las vidas de ambos personajes coinciden en que ambos genios se influyeron mutuamente: Collins desarrolló su sentido del humor y afiló su talento para la caracterización de personajes; mientras que Dickens construyó tramas más sólidas y con mayor suspense.
Dicha habilidad para el suspense y para la creación de atmósferas de misterio destaca en las obras maestras de Collins: La mujer de blanco, Sin nombre y La piedra lunar. En ellas, Collins estableció las bases de la novela detectivesca, de la que luego bebieron infinidad de autores, entre ellos Agatha Christie y Arthur Conan Doyle.