Poeta sublime, pero también pornógrafo por encargo, Guillaume Apollinaire es uno de los escritores más seductores que Francia ha dado a la literatura. En El heresiarca, Apollinaire exhibe su humor insolente e iconoclasta, pero también una sensibilidad extrema y un profundo conocimiento de los recovecos del alma humana, creando una obra singular por la que pulula una galería extraordinaria de personajes, que van desde el mismísimo Judío Errante al camaleónico Honoré Subrac, desaparecido en circunstancias misteriosas, pasando por el último gran hereje, el padre Benedetto Orfei, teólogo y gastrónomo, sin olvidar las portentosas aventuras del barón d''Ormesan, un tipo capaz de reencarnarse en Mesías y asombrar al mundo con su genio.
Ficha técnica
Editorial: Intervencion Cultural
ISBN: 9788492616060
Idioma: Castellano
Número de páginas: 184
Tiempo de lectura:
4h 19m
Fecha de lanzamiento: 23/02/2009
Año de edición: 2009
Plaza de edición: España
Especificaciones del producto
Escrito por Guillaume Apollinaire
Guillaume Apollinaire, de nacimiento Wilhelm Apollinaris de Kostrowitzky (Roma, 1880-París, 1918), fue un poeta, novelista, periodista y crítico de arte francés. Tras el abandono de su padre, su infancia transcurrió entre Mónaco, Cannes y Niza, y en 1900 se instaló finalmente en París, donde se abrió paso en los círculos literarios y artísticos y entabló amistad con Alfred Jarry, Derain, Picasso y otros artistas y poetas que marcarán el arte moderno del siglo xx. En 1907 publicó de manera anónima los relatos eróticos Las once mil vergas y Las hazañas de un joven don Juan (1911), que circularon de forma clandestina. A ellas se sumaron los poemarios por los que es fundamentalmente conocido: Alcoholes (1913) y Caligramas (1918), así como Il y a (1925), Le guetteur mélancolique y los Poèmes à Madeleine (1952), publicados póstumamente. Entre sus cuentos destacan El encantador putrefacto (1909), El heresiarca y Cía (1910) y El poeta asesinado (1916), así como su drama «surrealista» Las tetas de Tiresias (1917). Tras participar en la Primera Guerra Mundial, en la que resultó herido, murió en París en 1918 a causa de la pandemia de gripe que asoló Europa.