Manuel Machado (Sevilla, 1874 – Madrid 1947)
El Mal Poema es el libro más renovador de Manuel Machado en la España del momento. El autor expresa sus propias experiencias de un modo dialógico que rompe con el ideal monológico del Modernismo, otorgando de este modo, una visión más abierta del arte como reflejo de la vida cotidiana.
En su obra conviven la elegancia superficial y la reflexión profunda, lo culto y lo popular, lo mundano y lo castizo, lo que forma un conjunto muy atractivo para el lector. Con verso espontáneo, su lenguaje, a veces, evoca al poeta nicaragüense Rubén Darío o al mismo Verlaine.
Manuel Machado alcanza su plenitud literaria con El Mal Poema, donde expresa de forma magistral el inicio de un nuevo sentir poético. Dice el poeta: “Yo, poeta decadente,/español del siglo veinte,/ (…)
Posee un conocimiento amplio y profundo de los metros cortos y la copla popular, lo que queda reflejado en esta obra con gran genialidad.
Ficha técnica
Editorial: Rilke Ediciones
ISBN: 9788493969141
Idioma: Castellano
Número de páginas: 93
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 03/12/2012
Año de edición: 2012
Plaza de edición: Madrid
Especificaciones del producto
Escrito por Manuel Machado
Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947), poeta, dramaturgo y prosista español, hermano mayor del clan de los Machado. Nació en Sevilla, se mudó junto con su familia a Madrid y, tras una estancia en París como traductor en la editorial de los hermanos Garnier –y como parte de la bohemia literaria– y un breve tiempo en Santiago de Compostela, se estableció definitivamente en la capital junto con su esposa Eulalia Cáceres. Allí, trabajó como funcionario en la Biblioteca Nacional de España y, llegó a ocupar los cargos de director de la Biblioteca Municipal y del Museo Municipal. Su poesía, culta y popular, divertida y melancólica, sitúa a Machado como un clásico de la literatura española. Su prosa, cultivada en los numerosos periódicos y revistas en los que colaboró, contribuye a configurar la personalidad de aquel que antes que poeta hubiera querido ser un buen banderillero –como dijo en su «Retrato»– y se convirtió en un literato de primer orden.