Tapa blanda | Libro en CASTELLANO
El niño que comía lana
Ficha Técnica
Editorial: Editorial Anagrama S.A.U.
ISBN: 9788433998873
Idioma: Castellano
Número de páginas: 216
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 16/12/2020
Año de edición: 2019
Especificaciones del producto
Recibe novedades de Cristina Sánchez Andrade directamente en tu email
Reseñas sobre El niño que comía lana
Comparte tu experiencia con la comunidad lectora.
4 Reseñas
Sólo por opinar entras en el sorteo mensual de tres tarjetas regalo valoradas en
20€
| hace 3 años
Una maravilla. La historia de la mujer que se entierra verticalmente es genial y me hizo reír mucho imaginando las escenas. Muy recomendable.
| hace 5 años
Inesperado, delicado y doloroso al mismo tiempo. Una maravilla.
| hace 5 años
Lectura muy interesante y recomendable.
| hace 5 años
El día antes de empezar el colegio volvió a aparecer en Marcela aquella mirada turbia y vacante. Por la noche vomitó, y aunque mi marido opinó que era mejor que la dejáramos unos días en casa yo me mostré firme el verano se había acabado para todos y nos gustase o no, también yo sentía aquella oscuridad viscosa de los últimos días de agosto trepándome por el estómago no nos quedaba más remedio que reanudar la rutina. No durmió bien y después de desayunar. Marcela rompió en un llanto manso. Era su última súplica pero al ver que no con seguía nada se puso la mochila y se marchó. Ese día su padre y yo lo pasamos pensando en ella Nada más llegar le preguntamos dónde había ido. Bien dijo. Respiramos tranquilos y nos sentamos a comer. ¿Has aprendido algo nuevo? le preguntó mi marido, se quedó pensativa. Luego fijó la vida en la cesta con los panecillos. Tomó uno de ellos y lo mordió. No dijo. ¿Nada de nada? quise saber yo. No pero la maestra llevó a una niña al baño y le lavó la boca con jabón dijo masticando sonoramente por algo que dijo ¿quién es? quise saber. Marcela guardó silencio. Se llama Petra dijo después de unos minutos. La profesora le lavó la boca y luego la mandó al despacho del director ¿Petra?se llama cómo yo? dije sorprendida. Tenía aquella mirada dura como el vidrio y qué es lo que dijo para que la profesora le lavadora la boca con jabón? Jesús menudo método. Pero ella dijo que prefería hablar de otar cosa. Al rato pidió permiso para levantarse y se marchó a su cuarto. Al día siguiente nada más llegar a casa le preguntarnos si había hecho amiguitos nuevos no si había jugado no si había aprendido algo no no había si había aprendido algo no no había hecho amigos ni jugado ni aprendido pero tenía hambre.... Un ligro muy entretenido para ver la vida de una niña.