Son muchas las dietas alimenticias que existen en la actualidad para conseguir una correcta alimentación sin ganar peso o incluso perdiéndolo. Cada una de esas dietas tiene sus características propias: predominio del consumo de proteínas, bajo consumo de grasas, elevado consumo de productos vegetales, especiales para diabéticos, especiales para enfermos de cáncer, etc. Una de las mejores y más conocidas es la dieta mediterránea, que es una forma de alimentación basada en las tradiciones gastronómicas de los países mediterráneos, que incluyen a España, Italia, Grecia, Sur de Francia, Malta, Marruecos, etc. Esta dieta ha sido declarada “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad” por su contribución a la mejora de la salud de los pueblos. Las características de esta dieta son: 1.- Alto consumo de productos vegetales tales como frutas, verduras, legumbres y frutos secos. 2.- Consumo de pan y cereales, sobre todo derivados del trigo. 3.- Consumo de aceite de oliva en vez de grasas saturadas. En toda la ribera mediterránea, el olivo ha sido el árbol más cultivado. 4.- Consumo de pescado (sobre todo pescados azules como la sardina o la anchoa). El pescado azul contiene los ácidos grasos omega-3 que son muy beneficiosos para la salud humana. 5.- Consumo de vino en cantidades moderadas. Parece, aunque no está probado, que el consumo de vino tinto, de forma restrictiva, puede ayudar a proteger el corazón y a retrasar el envejecimiento. 6.- Actividad física. El agricultor de la cuenca mediterránea desde hace más de dos mil años hasta hace apenas cincuenta, debía desarrollar un gran trabajo físico para realizar todas las tareas agrícolas. En este libro estudia algunas de esas dietas, con especial énfasis en la mediterránea. Es una obra para público en general y técnicos de la nutrición y dietética.