Fiera como resultado es la consecuencia directa de estar vivo y de sentir con la piel, las tripas y el corazón las experiencias, las preocupaciones y el tiovivo en el que gira el mundo. Todo ello se convierte en voz rota de denuncia social, en desamor, en deje de amargura ante el sinsentido humano, a veces en desesperación, pero también en humor, ironía, esperanza, gratitud, recuerdo y fuego amoroso. Porque, como afirmaba Antonio Machado, «la poesía es el diálogo del hombre, de un hombre, con su tiempo».