Esta es la historia del hijo que mira al padre y se pierde la vida. Una historia de reestructuración de un espíritu fosilizado, obligado a afrontar el abismo de incertidumbre al que se ve sometido. Enfrentado a un padre ambiguo que es su rival y su amigo, el obstáculo que le separa de sí mismo pero al mismo tiempo el atizador de un alma que sueña con la grandeza. Ahí radica el conflicto: el padre ve en el temperamento complaciente y de sonrisa blanda del hijo el instrumento perfecto para reajustar las heridas que su propia biografía ha ido dejando como enormes cementerios de promesas huecas, aspiraciones canceladas, y una jubilada alegría por vivir. Solo consigue renovarse a traves de la aprobación pública y el reconocimiento de su identidad excepcional. El padre se convierte para el hijo en el argumento de su vida, en un maestro que utiliza la filosofía del cuento para, con pocos elementos y una mirada desconcertante, insinuarle todo un horizonte de posibilidades sobre las que reflexionar y escribir. Pero tambien se convierte en una grieta silenciosa que queda alojada en el centro más íntimo de su carácter. El padre utiliza al hijo como proyecto de su vida perdida. No lo hace con mala intención. Es un orfebre de pequeños milagros, poemas diminutos expresados en un gesto, en