Mientras busca renovar su mobiliario, la visión de unas torres de madera bastan para abrir una grieta en el presente de la protagonista. El recuerdo la conduce a finales de los años noventa. Allí está la Marquesa: una niña fascinante y esquiva que cambió su forma de ver el mundo. En la antesala del nuevo milenio, estas dos amigas vivirán el desconcierto de crecer bajo el silencio de los adultos, el peso de un país que no les pertenece y un futuro que se anuncia violento. Con una prosa delicada y evocadora, esta novela habla del primer amor que no supo nombrarse, de la amistad como refugio y de ese instante en que la infancia se rompe para siempre.