Editorial Anagrama S.A.U.- 9788433976130
Un brillantísimo libro que juega con las convenciones y clichés de la novela victoriana.
Bahía de Lyme, 1867. El joven Charles Smithson ha ido a visitar a su prometida. Llevado por su afición a la paleontología, hace largas excursiones por los bosques en busca de fósiles. En una de ellas conoce a Sarah Woosroff, a la que los lugareños llaman «la mujer del teniente francés», por el romance que vivió con un marino de esa nacionalidad que después la abandonó. Entre ambos personajes nace un amor apasionado que chocará violentamente con la rígida moral victoriana. Manipulando ingeniosamente las convenciones del narrador omnisciente decimonónico y los clichés de la novela victoriana, Fowles construye un brillantísimo libro que, por un lado, relata una apasionante historia de amor y, por otro, propone una aguda reflexión sobre el sentido último de la literatura. La novela fue objeto de una aplaudida versión cinematográfica protagonizada por Meryl Streep y Jeremy Irons.
Especificaciones del producto
Escrito por John Fowles
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(2) comentarios
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2 opiniones de usuarios
Eva Medrano Moré
28/11/2022
Tapa blanda
Simplemente maravillosa
la-vieja-piragua
28/09/2013
Tapa blanda
Hay dos motivos por los que recomendaría leer esta novela: 1) Por la historia que cuenta. Un entretenido drama amoroso que enlaza sin problemas con la literatura sentimental inglesa del XIX, pero en el que, al mismo tiempo, asistimos ya a la lucha entre los principios de la era victoriana y los más modernos, encabezados por los descubrimientos de Darwin, que ya anticipan la llegada del siglo XX. De hecho, el sufrimiento de los protagonistas surge precisamente porque unos siguen enraizados en su victorianismo, otros están empezando a evolucionar y otros ya lo han superado. Sería algo parecido, salvando las distancias, al periodo en que convivieron los Neandertales y los Cromañones. 2) Por el punto de vista. La novela se desarrolla en pleno siglo XIX, pero el autor la ha escrito en 1969 y el narrador también parece vivir en ese mismo año, por lo que no tiene ningún reparo en hablar de psicoanálisis, Hitler y otras muchas cosas posteriores a la época en la que suceden los hechos, o incluso comparar las costumbres victorianas con las de la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XX. Y va todavía más lejos cuando se permite en dos ocasiones colarse en los escenarios de la novela como un personaje secundario y observador del protagonista. Hasta donde yo sé, esto nunca había ocurrido antes. Aunque el escritor narrase hechos de una época muy anterior a la suya, su narrador, en caso de ser contemporáneo al autor, no lo dejaba traslucir. Además, en algunos momentos al narrador de esta novela no le importa confesar que no sabe por dónde avanzarán los acontecimientos o incluso plantear dos finales alternativos. Y lo más milagroso es que ninguna de estas cosas nos sacan de la historia ni afectan a su verosimilitud. En resumen, un novelón.