Esta es la historia de una mujer que recuerda su pasado para poder tener presente. De una niña que cambia su nombre para mover el mundo un milímetro a su favor y seguir viva. De un pueblo de los noventa lleno de cabras y silencios que gritan, un frontón en el que meterse mano, un cine de verano con sillas de casa, un bocata de sardinas, una abuela sola contra el mundo, una prima con walkman, j'haybers y olor a aftersun. Y, sobre todo, es la historia de alguien que solo tiene una bicicleta para poder escapar de semejante estercolero. Una voz de reconciliación, de memoria, de reinvención y de ese empeño casi terco en querer quedarse en este tremendo planeta que se cae a cachos pero que, por raro que parezca, sigue siendo nuestra casa.