Este manifiesto propone una reapropiación radical de la idea de libertad. En un contexto donde el discurso libertario dominante fue capturado por versiones conservadoras que lo reducen a propiedad, contrato y orden moral, este libro toma partido y abre otra vía: una libertad entendida como práctica material, forma de vida y crítica transversal del poder.Lejos tanto del estatismo progresista como del libertarismo reaccionario, Fernández articula una posición incómoda que combina autonomía individual, sensibilidad igualitaria y experimentación existencial. Este libertarismo de izquierda afirma el mercado como espacio de cooperación entre singularidades autónomas y la democracia como una arquitectura descentralizada de propietarios.Inspirado en autores como Thoreau, Foucault y Deleuze, el libro invita a pensar y practicar la libertad sin tutela.