Esta novela de Adriana Serlik entrelaza el misterio, el arte y la historia personal con temas sociales contemporáneos como la violencia de género y las secuelas de la dictadura franquista en España. La música y el arte, con Ravel y Proust como figuras centrales (además del músico español Felipe Pedrell y el pintor Carles Casasgemas, amigo de Pablo Picasso), actúan como hilo conductor que une el pasado con el presente. La obra denuncia la violencia de género, el abandono de los jóvenes -especialmente de su salud mental- y la importancia de la memoria histórica para sanar heridas familiares. Esta compleja trama demuestra cómo ciertos objetos antiguos, la avaricia y los secretos familiares pueden cambiar el curso de las vidas de las generaciones actuales.