En abril de 1913, el Montemolín, que transportaba una extraña máquina en su bodega, se hunde en una tormenta y fallecen casi todos sus componentes. Trece años después en Zaragoza, una bella joven se une a una partida de jugadores, gana y propone al dueño del castillo de Luzuriaga que se lo ceda a cambio del dinero ganado: se trata de Mariana de Luzuriaga, superviviente del naufragio e hija del armador del Montemolín. En febrero de 1981, al morir doña Marina deja el palacio a un grupo de teatro. La condición que impone el testamento es representar una obra de Blasco Ibáñez. Se ponen a buscar y encuentran que Blasco solo escribió una obra teatral, El juez, que les parece muy mala. Algunos piensan que sería mejor renunciar al palacio y seguir como están, porque se dice que está maldito, pero siguen adelante. Un viejo librero les habla de la afición de Blasco Ibáñez por las máquinas de movimiento continuo, cuentan que incluso poseía una durante sus años en Francia. Los jóvenes se ponen a investigar y descubren una escondida biblioteca y en ella aparece la obra teatral Perpetuum mobile, de B.I. La obra es mucho mejor que El juez y deciden ensayarla. Junto al libro han encontrado los planos de la máquina, que debe tener un puesto primordial en la decoración. Deducen que tal máquina ha de estar ya construida y la encuentran en los sótanos del palacio. El decorador se mete dentro, la pone en funcionamiento, y ya no puede salir: la máquina en movimiento va adquiriendo peso, se hunde en el subsuelo, el decorador queda enterrado con ella...
Ficha técnica
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9788420471075
Idioma: Castellano
Número de páginas: 144
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 03/11/2006
Año de edición: 2006
Plaza de edición: Madrid
Especificaciones del producto
Escrito por Fernando Lalana
Fernando Lalana nació en Zaragoza. Gran aficionado al teatro, ha ejercido todos los oficios propios de esta actividad, desde tramoyista a director y desde actor a autor dramático. Como actor, fue Premio Nacional de Interpretación Arcipreste de Hita en 1980. Ha estrenado con éxito varias obras infantiles y una comedia para adultos. También ha escrito numerosos libros infantiles y juveniles. Recibió el Premio Gran Angular de novela juvenil en 1984, fue finalista del Premio El Barco de Vapor en 1981 y obtuvo el Premio Nacional de Literatura Juvenil en 1991.