Se inscribe el presente libro, fruto de una tesis doctoral, entre las publicaciones que con ocasión del bicentenario de la muerte de Carlos III están revisando todos y cada uno de los problemas que se abordaron, con mayor o menor fortuna, en la Ilustración española. Y cabe a la luz de su lectura plantearse una cuestión previa como esta. ¿Que fue, en definitiva, la política de la Ilustración? ¿Cuál fue el objetivo final de los reformadores? Hoy la respuesta parece bastante clara. Los hombres del siglo XVIII se encontraron con un sistema socioeconómico —el Antiguo Regimen— con el que, en esencia, estaban de acuerdo, aunque, por supuesto, veían en el algunos fallos originados porque el engranaje de piezas e instituciones estaba en algunas partes oxidado por lo que no funcionaba a la perfección.